lunes 3 de octubre de 2011

Adapatarse a los cambios

Se supone que es una virtud adaptarse a los cambios. Sin embargo, cuando estos te parecen absurdos te resistes a acatarlos, pues crees que no traerá nada positivo. Por ejemplo, no es positivo –ni ético- que si vendes sánguches, para elevar tus ventas decidas ahorrar en los ingredientes. No te importa sacrificar la calidad del producto –ni la salud de tus clientes- con tal de vender más panes.

Me parece que eso está pasando ahora, en distintos ámbitos, sobre todo en el periodismo. Este año ha sido un mal año, ni ganas he tenido de ‘celebrar’ el día asignado como el del pretexto perfecto para libar con los colegas. Bah, ¿día del periodista o día de los que cortan la torta?

domingo 2 de octubre de 2011

El hobby que da dinero

Quiero creer que en octubre sí hay milagros. Busco un mejor trabajo (frase con la que no desmerezco el actual). Quiero dedicarme a hacer lo que más me gusta: temas culturales. Internacionales no es difícil, pero al ser solo dos, el trabajo se convierte en mero pegado de cables.

Me estoy jugando mis propias fichas: buscar empleo puede parecerse a jugarse una lotería. ¿Cuál es el trabajo ideal? Aquel en el que te paguen por hacer lo que más te gusta. Es decir, como un hobby que paga. He venido haciendo ya muchas concesiones pensando en que en algún momento me acercaré a ese trabajo ideal. Ha pasado algunos años y esto no se da aún.

He enviado currículos. He obtenido dos respuestas inmediatas y amables, aunque sin ninguna oferta concreta. La cultura cada vez está más desterrada de los medios de comunicación. Mientras tanto me dedicaré al blog literario que aunque no paga da mucha satisfacción.

Como decía, quiero creer que en octubre sí hay milagros.

lunes 26 de septiembre de 2011

Hola, mundo cruel

Hola, mundo cruel. No me despido porque no tengo vocación suicida –no continua al menos-. Más que cruel quizás eres injusto, jodido e hijo de puta. Muere gente inocente, los miserables y codiciosos están bien acomodados mientras que las personas valiosas permanecen en el anonimato. Eres cruel, mundo, porque estás yendo al revés y nuestro lado salvaje –homínido- ha vuelto a imponerse. La gente ignora y niega al otro, y eso lo notamos no solo en un estadio de fútbol sino cuando alguien obstaculiza la vereda o camina con el celular en altavoz escuchando música.

Parece –o me parece sería más preciso decir- que lo único que funciona en tu sistema, mundo, es el poder. El “saber” poco interesa. La cultura es una nadería que no vende. Cuanto menos piense la gente, mejor. La sensibilidad de estos días consiste en saber distinguir una buena oferta en la tienda y no en procurar pensar un poco en los demás (o por lo menos en nuestra familia).

¿Apocalíptico, pesimista o depresivo yo? Tan confuso ando que la verdad no sé ya si esto que digo es signo de lucidez o es que ya estoy loco.

domingo 20 de febrero de 2011

Vidas superficiales

El dinero es importante. No lo más importante, pero es un alivio no carecer de él. No me gusta hablar de dinero. Preguntar a otros cuánto ganan me da más vergüenza que preguntarles el color de su prenda íntima. El dinero es un elemento para subsistir. Suscribo aquello de que cuanto más se gana, más se gasta. El dinero no nos hace felices, nos ayuda a ser menos infelices. Sin dinero la vida sería más jodida. Como la letra de Calamaro: no se puede vivir del amor.

Vivir pensando en ganar por ganar dinero es tan miserable como ayudar para esperar algo a cambio. Siento que la gente le rinde culto al dinero. Que hay una 'competencia' por demostrar quién tiene más. Pero en realidad, lo más absurdo es que muchos se preocupan en aparentar como si tuvieran dinero. Mi mamá siempre decía que no se arrepiente de que el grueso de los gastos de la casa hayan sido para alimentación. En la época de colegio yo veía que muchos comían cualquier cosa, pero tenían el equipo de sonido de última generación.

Admitámoslo, a muchos nos gustaría tener mucho dinero. Para poder viajar, para poder comprar regalos, para no tener que estar en trabajos que reconozcan poco lo que hacemos...Pero vivir preocupados solo por acumular riqueza al precio que sea, no va. El dinero y el tiempo son dos variables que se me hacen irreconciliables. Cuando tenía tiempo libre (generalmente porque no tenía trabajo), no tenía mucho dinero. Cuando tenía cierta tranquilidad económica, no tenía tiempo para salir, para disfrutar un poco de la vida. El tiempo, como decía en el post de abajo, se ha vuelto para mí valioso.

Hace poco estaba tras lo pasos de una chica. Para variar, no me hizo caso. Ella tiene un buen trabajo en una empresa privada. Su entorno es distinto al mío. No me la imagino en la cebichería de mi amigo en La Victoria, pero sospecho - porque no la conozco 100%- que no es una persona tan superficial. Como sí me quedó claro que son las chicas de su entorno. Pero al final de cuentas, no salimos...me dio algunas evasivas y hasta hace una semana di por perdida la batalla.

Poderoso caballero, don dinero...decía Francisco de Quevedo. Con la plata baila el mono, dice la canción de Wilfrido Vargas. Business son business, dijo una vedette. La plata llega sola, dijo Alan. El dinero no compra la felicidad, solo la alquila...En fin, definitivamente, el dinero nos importa, pero el reto...el gran reto es conjugarlo armoniosamente con el tiempo.


miércoles 16 de febrero de 2011

Un año más

A estas alturas no es que los años pesen, sino que se sopesan. No es como de los diez a los 19, que pasan lento y uno quiere contrariamente que pasen rápido. Tengo 32 años y no es que me abrume la edad (aunque ver los números alarmen un poco), sino que ahora valoro cada instante. Eso de que la vida es un rato no es frase hecha. Es cierto. Por eso digo por qué arruinarnos la existencia lamentándonos cuando queda poco tiempo para intentar ser feliz. Eso quiero yo ahora.

Cada vez valoro más el tiempo, tanto que estaría dispuesto incluso a ganar menos dinero si ello implica tener más tiempo libre. Antes tenía dos trabajos y era imposible dedicarme con más calma a leer, a ver películas, ahora quizás haya más tiempo...No sé, siempre tendremos excusas para no hacer cosas. Espero no recurrir a pretextos. Las cosas ocurren.

Creo nuevamente en Dios. No me da la gana de ser agnóstico, menos ateo. La fe es una de las cosas que quedan. Es como nuestro motor interior. No quiere decir que me haya vuelto mojigato, sino digamos...más espiritual.

Quienes me conocen saben que con mis defectos y todo, no soy un tipo que actúe con mala leche.

Me quedo con las imágenes de las celebraciones de mi cumpleaños. Los quiero mucho, amigos.

martes 4 de mayo de 2010

Cuando no escribo nada

Si no escribo nada es como si no estuviera vivo. Soy un sujeto que se despierta, va su trabajo, conversa con gente y regresa a casa para volver a dormir. Si no escribo nada la vida es lo más parecido a un reloj de arena al que le das la vuelta y otra vez todo comienza.

Mis días son grises, como esta mañana en que la alegría que he tenido no se condice en los logros. Debería tener los cojones para renunciar a todo. Quizás sea demasiado sensato, porque antes he renunciado a mi trabajo y he pasado penurias. No tener ni un puto sol en el bolsillo agobia más que el empleo más aburrido de todos.

domingo 2 de mayo de 2010

Contradicción en dos patas

Los humanos somos seres tan complejos, a veces de manera insoportable. En estos momentos ni siquiera a mí me entiendo. Hago, deshago, dejo, pasan las cosas por mi lado y a veces no sé por qué. Tengo un cansancio excesivo. Ayer otra vez he vuelto acercarme a Dios. Siempre que me siento en la última lona vuelvo a encomendarme a Dios. Aunque ya perdí la fe y no rezo con la convicción de antes.

Por otra parte, estoy contento porque llega mi amiga Inma de España. Hace diez años que la conozco y no la conozco. La amistad va a pasar una dura prueba de fuego. Otra cosa es por mail y a la distancia y supongo que otra debe ser en vivo, escuchando y observarla cara a cara.

Me alegra haber visto al Maharajacito tan lleno de vida. Increíble cómo un bebé puede simbolizar la esperanza. Ayer lo he visto ya tan de este mundo, no el asomo de una vida, sino una personita de 9 kilos.

He vuelto con la chica que estuve y eso me hace un ser contradictorio, pero ella es en realidad la que se ha encargado de otra vez volver. Yo tengo flojera hasta de amar.

Estoy en la casa de mis padres y veo, leo..escucho todo lo que pasa a mi alrededor. No todo está tan jodido, porque por lo menos tengo las ganas de escribir.