El dinero es importante. No lo más importante, pero es un alivio no carecer de él. No me gusta hablar de dinero. Preguntar a otros cuánto ganan me da más vergüenza que preguntarles el color de su prenda íntima. El dinero es un elemento para subsistir. Suscribo aquello de que cuanto más se gana, más se gasta. El dinero no nos hace felices, nos ayuda a ser menos infelices. Sin dinero la vida sería más jodida. Como la letra de Calamaro: no se puede vivir del amor.
Vivir pensando en ganar por ganar dinero es tan miserable como ayudar para esperar algo a cambio. Siento que la gente le rinde culto al dinero. Que hay una 'competencia' por demostrar quién tiene más. Pero en realidad, lo más absurdo es que muchos se preocupan en aparentar como si tuvieran dinero. Mi mamá siempre decía que no se arrepiente de que el grueso de los gastos de la casa hayan sido para alimentación. En la época de colegio yo veía que muchos comían cualquier cosa, pero tenían el equipo de sonido de última generación.
Admitámoslo, a muchos nos gustaría tener mucho dinero. Para poder viajar, para poder comprar regalos, para no tener que estar en trabajos que reconozcan poco lo que hacemos...Pero vivir preocupados solo por acumular riqueza al precio que sea, no va. El dinero y el tiempo son dos variables que se me hacen irreconciliables. Cuando tenía tiempo libre (generalmente porque no tenía trabajo), no tenía mucho dinero. Cuando tenía cierta tranquilidad económica, no tenía tiempo para salir, para disfrutar un poco de la vida. El tiempo, como decía en el post de abajo, se ha vuelto para mí valioso.
Hace poco estaba tras lo pasos de una chica. Para variar, no me hizo caso. Ella tiene un buen trabajo en una empresa privada. Su entorno es distinto al mío. No me la imagino en la cebichería de mi amigo en La Victoria, pero sospecho - porque no la conozco 100%- que no es una persona tan superficial. Como sí me quedó claro que son las chicas de su entorno. Pero al final de cuentas, no salimos...me dio algunas evasivas y hasta hace una semana di por perdida la batalla.
Poderoso caballero, don dinero...decía Francisco de Quevedo. Con la plata baila el mono, dice la canción de Wilfrido Vargas. Business son business, dijo una vedette. La plata llega sola, dijo Alan. El dinero no compra la felicidad, solo la alquila...En fin, definitivamente, el dinero nos importa, pero el reto...el gran reto es conjugarlo armoniosamente con el tiempo.