martes 31 de marzo de 2009

Lacónico del Callao I

Estoy resfriado. Me jode el calor. No comenté el artículo que me pidieron en una revista. El ciberperiodismo no es lo mío. No salí a correr. Escucho ahora a Oasis. Estoy solo. Cuando me desperté pensé que era más tarde. Me asalta cierta desesperanza. Quisiera tener flaca, lo admito. Quiero encontrar cuarto.

Siento culpa por no leer. Escribí en mi diario. Leí las noticias. Pensé en que nada va a cambiar acá. Me dieron ganas de faltar a la chamba. Me da envidia ver que fulano gane un premio. Me avergüenza no tener experiencias que contar los fines de semana. No sé por qué les mando mails grupales a mis alumnos, igual no cumplen las indicaciones. Contesto el celular, es mi papá. Me paro, tengo que irme a bañar. Hora de trabajar. 

lunes 30 de marzo de 2009

Es hora de salir

No quisiera irme de mi casa, pero tengo que hacerlo. Todo tiene su momento: el paso del kinder al colegio, el ingreso a la universidad, la primera relación sexual; en fin. El viernes comentaba que no es que quiera irme, sino que creo que debo hacerlo. No para sentirme "adulto", no para sentirme autosuficiente, sino para saber realmente dónde estoy parado y valorar todo lo que hago.

He escrito posts de lo más apáticos – haciendo honor a mi común estado de ánimo -, por lo que considero que saliendo y no desentendiéndome de mi familia, puedo ver todo desde otra perspectiva. Si por mí fuera hubiera renunciado a muchas cosas que he tenido la oportunidad de lograr y no valoro. Una de ellas el trabajo que tengo en la universidad. Otra, incluso, mi trabajo en el diario. Quizás lo que acuso es cansancio e intuyo que es por no tener vacaciones. Solo eso.

Estoy buscando habitación desde hace una semana con convicción. A mi padre se lo comenté ayer y noté que me comprendió en gran parte. Imagino que a mi mamá le chocará un poco la idea. No sé si me hermana me recriminará o me entenderá. El buen Colita ni cuenta se dará probablemente. Busco una luz que me permita saber que puedo hacer bien lo que hago. Al final uno siempre va estar solo y va a valerse por uno mismo. No sé que se vendrá después, pero de momento aspiro a vivir solo un tiempo. Más adelante ya se verá qué pasa. Total, parafraseando a Ambrosio en el final de Conversación en la Catedral: "Y al final uno se muere ¿No, niño?".