No quisiera irme de mi casa, pero tengo que hacerlo. Todo tiene su momento: el paso del kinder al colegio, el ingreso a la universidad, la primera relación sexual; en fin. El viernes comentaba que no es que quiera irme, sino que creo que debo hacerlo. No para sentirme "adulto", no para sentirme autosuficiente, sino para saber realmente dónde estoy parado y valorar todo lo que hago.
He escrito posts de lo más apáticos – haciendo honor a mi común estado de ánimo -, por lo que considero que saliendo y no desentendiéndome de mi familia, puedo ver todo desde otra perspectiva. Si por mí fuera hubiera renunciado a muchas cosas que he tenido la oportunidad de lograr y no valoro. Una de ellas el trabajo que tengo en la universidad. Otra, incluso, mi trabajo en el diario. Quizás lo que acuso es cansancio e intuyo que es por no tener vacaciones. Solo eso.
Estoy buscando habitación desde hace una semana con convicción. A mi padre se lo comenté ayer y noté que me comprendió en gran parte. Imagino que a mi mamá le chocará un poco la idea. No sé si me hermana me recriminará o me entenderá. El buen Colita ni cuenta se dará probablemente. Busco una luz que me permita saber que puedo hacer bien lo que hago. Al final uno siempre va estar solo y va a valerse por uno mismo. No sé que se vendrá después, pero de momento aspiro a vivir solo un tiempo. Más adelante ya se verá qué pasa. Total, parafraseando a Ambrosio en el final de Conversación en la Catedral: "Y al final uno se muere ¿No, niño?".