martes 25 de agosto de 2009

Perro hablador

Miro a Colita y, cual loco, le empiezo hablar. A través de sus ojos marrones interpreto sus respuestas. A cada palabra mía, él mueve la cola incompleta que tiene y, a veces, se me acerca para lamer mi mano. No puedo evitar y le empiezo a contar cómo me ha ido hoy, qué pasó en el trabajo, etc. Me mira y como dando a entender que está aburrido se echa en su cama y cierra los ojos. Vuelve a mirarme cuando me acerco a él.

Esta noche no quiso subir a la casa, se quedó afuera en la calle, desafiando mi falsa autoridad. Es un perro callejero que solo es casero para comer y dormir. Una vez en broma dije que él tenía prácticamente todos sus problemas resueltos y creo que es verdad. Lo tiene todo resuelto.

martes 11 de agosto de 2009

Escribo que escribo (II)

Escribo porque leí la columna de Beto y me acordé que escribir para uno mismo es la mejor manera de saber quiénes somos. Escribo porque en este momento mis ideas están en desorden e intento calmarme: uno, dos, tres…Escribo porque me estoy reprimiendo de escribirle una carta de amor a la mujer con la que quisiera estar hoy. Escribo porque es la manera más fácil de abstraerme que encuentro mientras mi viejo mira la tele ahora.

Escribo porque siento la libertad de colocar las grafías que a mí se me pegan mi regalada gana. Escribo porque este post (felizmente) no tiene un límite de palabras y porque yo decido qué contar. Escribo porque me siento jodido, porque me duele andar en lo mismo y porque es menos patético que llorar. Escribo porque me entretiene y es un reto como lo es para algunos llenar un crucigrama o completar un sudoku. Escribo porque necesito decirme a mí mismo que no todo está perdido. Escribo porque es una de las pocas cosas que no me da vergüenza. Escribo para captar la atención de la pobre persona que se encuentra con estas líneas.

Escribo porque necesito seguir despierto y me gana el sueño. Escribo porque me gusta volver a preguntarme por qué lo hago. Escribo porque me siento como el prisionero que sale a tomar aire en el patio. Escribo porque un día volveré a leer esto y quizás me guste. Escribo porque es una excusa para decir que estoy ocupado y llenar la pantalla de palabras hace que los demás no me hablen. Escribo por varias cosas más que volvería a llenar en infinitos post. Escribo, sobre todo, porque es lo único que me gustaría hacer de por vida.