martes 27 de abril de 2010

Mañana nublada

Es una mañana nublada y estoy en la casa de mis padres, que todavía es mi casa. Tengo sueño y aún me faltan diez exámenes por corregir. Ya me cansé de leer tantas caligrafías dispares, que en algunos casos las he tenido que descifrar. Me siento frente a la PC a quitarme esa tensión.

Ayer choteé a la chica con la que estaba. Creo que “estaba” es un decir. Ahora me pregunto si realmente estuve con ella. Siempre tengo un indicador que me dice cuándo ya no debo seguir con una mujer: cuando el día que sé que no la veré siento una suerte de alivio. Ella fue muy cariñosa y apasionada conmigo, una lástima que me exija más cariño y atención del que puedo darle.

Me preocupa encontrarle más sentido al estar dormido que despierto. No sé si es un excesivo cansancio o un desdén hacia la vida. Me cuesta amanecerme como antes cuando cumplía con mis cosas de la universidad. No sé si esas pastillas de pharmaton realmente sean la solución.

No sé de dónde pero tengo que inyectarme de optimismo y entusiasmo. Así como estoy, mejor es dejarse en el abandono. Tengo cosas por saldar y creo que aún estoy a tiempo de hacerlas.