domingo 25 de abril de 2010

Posteo mientras chambeo

Apenas llego a la oficina y ya me quiero ir. Es como si estuviera aquí por castigo, sin convicción de que este trabajo es importante o no. Desde enero que no sé cómo es un domingo en la tarde fuera de esta sala.

Quiero mucho a mis viejos y lo he confirmado cuando empecé a vivir solo. Es una lástima que valores a los que quieres cuando los tienes lejos. Los humanos somos los seres más paradojales. Hasta mi perro Colita es más consecuente.

Ser bueno no basta hay que demostrarlo. Esa frase, a medida que tengo más años, resuena y resuena con más fuerza para mis adentros.

Tengo hambre. Son poco más de las siete de la noche. Tengo un yogurt y un pan con queso. Escribo esto como cabeceando entre las notas que escribo a toda velocidad. Esto es como respirar y tomar aire para luego volver a sumergirse.

Es un día agitado. Los ojos me arden de tanto fijarlos sobre la pantalla de la computadora. Siento algo de calor, lo cual me obliga a encender nuevamente el ventilador que han puesto cerca de mi cara.

A las nueve de la noche, ya quiero irme. Siento que estar sentado y escribiendo cosas casi automáticamente no es trabajo. Recién aquí, intentando jugar con las palabras, me divierto un poco. Quiero tener un orgasmo con las palabras.

No me he comunicado en todo el día con mi chica. He intentado llamarle, pero el celular lo tiene apagado. A riesgo de que se moleste, creo que de haber estado en contacto con ella no hubiera podido trabajar tanto como hoy. El amor es la manera más bonita de perder el tiempo.

2 comentarios:

Estefany dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Estefany dijo...

Y a veces, mi querido Jaime, es bonito perder el tiempo.