Vivo solo desde hace un mes y ya me estoy acostumbrado y hasta agarrarle el gusto. He empezado este año desligándome por completo de la mujer que pasaba algunas veces como mi enamorada. La idea de querer volver a verla sigue rondando mi cabeza, pero el estar ocupado me libra de esa tentación. Se quería autoinvitar a mi cumpleaños, tuve que ser muy fuerte para no ceder. Lamento haberme excedido y tuve la tentación de pedirles disculpas, pero eso sería dar pie a que el círculo vicioso recomience.
He estado reunido en mi cumpleaños con todas las personas con las que hubiera querido estar. Ni uno más, ni uno menos. A veces uno quisiera tener un millón de amigos, pero en realidad importa más la calidad que la cantidad de amigos. He festejado como hubiera querido y ahora me queda empezar de cero otra vez. No puedo estar tanto tiempo jodido, creo que eso es imposible. Tiene que irme mejor.
Estoy empachado de tantas muestras de afecto. Me halaga mucho haber recibidos tantos mensajes en el Facebook, de amigos de la universidad, de ex alumnos y ex alumnas, de gente a la que no veo, pero que por esas cosas curiosas de la vida, nos hemos juntado alguna vez. Creo que para escribir estoy muy feliz hoy, que ohh paradojas, no puedo.