Hola, mundo cruel. No me despido porque no tengo vocación suicida –no continua al menos-. Más que cruel quizás eres injusto, jodido e hijo de puta. Muere gente inocente, los miserables y codiciosos están bien acomodados mientras que las personas valiosas permanecen en el anonimato. Eres cruel, mundo, porque estás yendo al revés y nuestro lado salvaje –homínido- ha vuelto a imponerse. La gente ignora y niega al otro, y eso lo notamos no solo en un estadio de fútbol sino cuando alguien obstaculiza la vereda o camina con el celular en altavoz escuchando música.
Parece –o me parece sería más preciso decir- que lo único que funciona en tu sistema, mundo, es el poder. El “saber” poco interesa. La cultura es una nadería que no vende. Cuanto menos piense la gente, mejor. La sensibilidad de estos días consiste en saber distinguir una buena oferta en la tienda y no en procurar pensar un poco en los demás (o por lo menos en nuestra familia).
¿Apocalíptico, pesimista o depresivo yo? Tan confuso ando que la verdad no sé ya si esto que digo es signo de lucidez o es que ya estoy loco.